26th
Espíritu emprendedor
Parece que ciertas frases están bastante gastadas en estos tiempos, como que se pretendiera que con ciertos discursos baratos la situación cambiará. Las personas están cada día menos optimistas respecto del futuro y a pesar de las campañas para pensar positivo, la situación nacional y mundial, parecen empeorar.
Nos falta creatividad y espíritu emprendedor para salir del atolladero en el que estamos. Digo como individuos y como sociedad entera.
La creatividad no es un privilegio de algunos. De hecho todos los seres humanos nacemos con esta potencialidad. Viene con el envase. Nuestros juegos infantiles son un ejemplo de esto. Cómo nos arreglamos para jugar e inventar entretenciones con todo tipo de objetos y sin reglas establecidas. Cuando somos niños absorbemos todo lo que se nos atraviesa por delante y estamos ansiosos por aprender y descubrir a cada instante lo maravilloso que es este mundo.
Con el tiempo nos vamos “educando” . La formación escolar, los ritos familiares, los juegos electrónicos, la televisión, etc. contribuyen a encuadrarnos en la sociedad de cosas resueltas por otros y disminuyen nuestro afán de inventar y descubrir. Nos volvemos muy eficientes en esto de ser creativos. No es necesario para sobrevivir. Es menos costoso copiar, comprar, adaptarse y ser “masa”.
Ser emprendedor por naturaleza requiere de inconformismo y de rebeldía, de disgusto por lo “normal”, de una insaciable sed de búsqueda, de mucha curiosidad. Entonces de allí viene la creatividad.
Las ideas surgen de motivaciones por buscarlas. No aparecen solas como un milagro ni por un sueño mágico. Provienen de distintos impulsos y por distintas corrientes. Se siembran y crecen en lugares fértiles para ello.
Hay personas que aparecen como muy ocurrentes e ingeniosas, pero son incapaces de llevar adelante un proyecto, entonces no son verdaderamente emprendedoras, porque para ser emprendedor no basta con ser creativos. Necesariamente se deben llevar adelante los proyectos, tomando riesgos, transformando las simples o complejas ideas en nuevas ofertas para la humanidad, por sencillas que estas sean.
Las personas que tienen una mirada pesimista acerca de su situación actual o futura, difícilmente se sintonizarán con ideas creativas para cambiar su realidad. En cambio aquellos que, sin estar conformes, no se limitan a renegar por sus circunstancias sino que precisamente buscan afanosamente la forma de modificarla, con mayor probabilidad emprenderán en actividades más edificantes para su espíritu creativo y surgirán nuevas ideas para transformar su futuro.
Por cierto, la rebeldía tiene su origen en la insatisfacción, lo que revela carencias y necesidades, por lo tanto si todo estuviera bien….habrían menos ideas creativas y menos emprendedores…Por lo tanto, es posible concluir que donde hay problemas…hay oportunidades para emprender y ofrecer soluciones.
Acerca del “pensamiento positivo”, algunos han sido muy críticos en el sentido de ponerse en el lugar de aquellos que están en dificultades producto de su cesantía y rasgan vestiduras en la defensa de estos “pobres indefensos” y atacan la campaña. Permítanme la siguiente reflexión: El hecho concreto es el estado de “cesante”, por cierto dolorosa situación en la que viven cientos de miles de personas, frente a esta situación quedan solo dos alternativas: La primera y más recurrente es lamentarse, llorar, quejarse y esperar que alguien (el gobierno o los empresarios) arreglen “mi” problema. La segunda, más difícil, es buscar nuevas posibilidades creativamente. El hecho concreto sigue siendo el mismo, lo que cambia es la mentalidad para asumir el hecho y esto se puede maniobrar desde el interior.
En los tiempos de crisis se han hecho los mayores inventos, han surgido más y nuevos empresarios, surgen nuevas posibilidades. No quiere decir que debemos esperar las crisis para emprender.
La creatividad no es privilegio sólo de los artistas. Las ideas creativas se encuentran cuando se buscan y para eso se requiere nada más ni nada menos que atrevimiento. Disposición a ser distinto y a cuestionarse lo establecido. Ampliar las redes de contactos, practicar deportes, leer, observar, pensar, conversar con personas distintas, buscar la “anormalidad” o rarezas, viajar, etc. son sólo algunas actividades que invitan a crear y a emprender.
Reza un dicho popular que la suerte es la estimación que tiene un perezoso sobre el éxito de un hombre trabajador. La suerte no es más que una Oportunidad bien aprovechada que requiere que se presente el chance, pero el individuo debe estar preparado para explotarla. No en vano decía Pablo Picasso: “La inspiración llega, pero tiene que encontrarte trabajando”.
En términos sencillos, el que busca, encuentra, y nosotros nos formamos nueve de cada diez oportunidades que se nos presentan. De la misma forma en que un jugador de baloncesto se acerca a la canasta buscando un rebote del balón, los emprendedores deben acercarse al mundo empresarial con la intención darse un espacio en el mercado. Por supuesto que, como en nuestro ejemplo analógico, puede haber gigantes que busquen arrebatarnos el balón, pero aunque perdamos esa oportunidad, más adelante en el juego se nos presentarán otras. Difícil es que la caiga el balón a un espectador del público, quien se mantiene alejado de la acción.
No somos las primeras ni las últimas personas que ha pensado en dar inicio a una empresa propia. Muchos en el pasado lo han intentado y fracasado, pero nosotros no debemos preocuparnos por esto; por el contrario, aprovecharemos y aprenderemos de la experiencia ajena. No cometeremos los errores que ya han cometido otros.
En primer lugar, muchas veces una vez que la empresa comienza a agarrar forma, los empresarios comienzan a contratar personal que lleve a cabo labores más específicas. Pero debes tener siempre presente que se delegan funciones, pero nunca responsabilidades. Recuerda que el patrimonio que está en juego es el tuyo, y mantente siempre enterado de las labores que llevan a cabo tus empleados.
También es importante que te administres bien en el período inicial de tu empresa. Por lo general los emprendedores novatos tienden a justificar grandes gastos con la excusa de imagen frente al cliente o incentivo para los empleados. La realidad es que debes arroparte hasta donde te llegue la cobija. Deja de lado lo que tú quieres y concéntrate en la realidad económica del momento.
Hay dos palabras que tienes que tener bien claras: utilidades y créditos. El hecho de que tengas muchas ventas no garantiza que vayas a tener buenas utilidades. Esto sólo será así cuando las utilidades que te generen las ventas superen los créditos otorgados a tus clientes. La multiplicación del valor de tus activos por el costo del dinero invertido te dará una idea exacta sobre la razonabilidad de las utilidades que obtienes.
A veces puede ser que tengas utilidades pero no las veas. ¿La razón? Bueno, sorprendentemente resulta muy común que los dueños de empresas mezclan sus gastos personales con los de la empresa. De esta forma, aunque la compañía genere utilidades, éstas no alcanzarían para cubrir los gastos personales del dueño. Además, a nivel fiscal esta práctica podría traerte serios problemas legales. Es bueno tener asesoría en este aspecto, pero siempre debes mantener control sobre tu chequera.
Es importante que conozcas a tu competencia. Los negocios son una guerra, y debes explotar las debilidades de tus rivales. Sin embargo, recuerda que hay un sólo campo de batalla y es el mercado. Para posicionarte bien debes mantenerte al nivel de tu competencia y tratar de ofrecer productos de mayor calidad y menor precio.
Una vez que tu empresa está montada y posicionada es importante que no te quedes dormido. Vivimos en un mundo de avances tecnológicos, y es muy importante que te mantengas al tanto de las nuevas tendencias. Conocer a tu competencia es sólo parte del proceso, tú debes crear un departamento de investigación lo suficientemente capacitado para desarrollar nuevas ideas para tus productos / servicios.
Además, recuerda que así como ganaste tus clientes fácilmente los puedes perder también. Es muy importante que desarrolles un efectivo servicio de atención al consumidor; una mala voz de una operadora o un artículo defectuoso que no sea reemplazado a un cliente puede tirar por la borda todo el dinero que hayas invertido en publicidad.
Y así como te preocupas por tus clientes, también mantén contentos a tus proveedores. Y no sólo esto, también debes mantener contacto con potenciales nuevos abastecedores, porque una vasta red de distribución significa más eficiencia en tiempo y dinero.
Bueno, ya te dimos unos cuantos consejos, ahora queda de tu parte ponerte las pilas y empezar a aplicar los conocimientos. El empresario debe ser dinámico y proactivo, y eso no se aprende en ninguna parte.